El Incógnito descubridor

 

Por : Alfredo Nieto Dopico, Director del CITMA de la Ciénaga de Zapata.

 

Catalogada como "la excursión ornitólogica más fructífera que se haya realizado en Cuba", el descubrimiento en la Península de Zapata en 1926 y 1927 de tres aves endémicas locales y la existencia hasta nuestros días de estas plumadas criaturas, ha sido un tema al que muchos especialistas de diferentes latitudes han dedicado atención esmerada a lo largo del siglo que ya culmina.

Lo cierto es que en los casi 75 años transcurridos y a pesar de los avances de la Ciencia y la Técnica, la calificación de "más fructífera" continúa en pie cuando entre los ornitólogos de distintos idiomas se habla de aquella excursión protagonizada por un español llamado Fermín Zanón Cervera de quién se conocía cuando y por qué vino a Cuba, y cuando se marcho a finales de los años veinte a su tierra natal, desde donde no se supo más de él al dar inicio la contienda civil española y el desarrollo de la conflagración de la segunda guerra mundial.

Pero como este mundo es tan pequeño en los tiempos actuales, gracias a un ambientalista andaluz disfrazado de turista, supimos del susodicho descubridor, cuya obra vino a conocer en el propio terreno de los hechos este jóven español nombrado Rafael Sánchez Pérez, funcionario de la Junta de Andalucía, quién junto a otros paisanos decidieron promover la creación de la "Asociación Fermín Zanón Cervera" cuya prioridad es la reivindicación post mortum de la figura de este notable naturalista poco conocido en su país.

El hallazgo de las huellas en España del incógnito descubridor fue posible ante la persistente búsqueda del colega Rafael Sánchez, quién se las arregló para contactar en el mismísimo pueblo natal de Cervera, con la octogenaria señora Cármen Zanón, muy allegada sobrina de Fermín, la que con amabilidad nos ofreció sus recuerdos del querido tío y copias de su puño y letra de algunas cartas familiares que ella celosamente conserva.

Vivió Fermín Zanón Cervera en Cuba la mayor parte de su vida, desde donde viajó junto a su esposa a México para probar suerte permaneciendo alrededor de dos años en ese país.

Desde la tierra azteca el 13 de Octubre de 1906, escribe Fermín a su señora madre, en la carta más antigua que de él conservamos:

" De buena gana estaríamos en casa en la Guardia Civil, pero que vamos a hacerle ahora no hay esperanzas para poder regresar pronto, por cuanto no hay recursos para ir a casa, ni casi para comer, pues aquí esta familia que conocimos en La Habana que son dos hermanos, Manuel y Balbina, tienen un tostadero de café, yo les ayudaba cuando estaba bueno y ahora que voy pudiendo hacer algo sigo ayudándoles, y Victoriana cuando podía también ayudaba, a lavar, y demás faenas y vamos comiendo con ellos".

EL DESCUBRIMIENTO.

De regreso a Cuba con su esposa, continúa el emigrante su afición naturalista y asesorando en temporadas a la Secretaría de Agricultura del país con sus experiencias también en las ramas de la Entomología, la Fitopatología y la Fruticultura. Fue así que Zanón Cervera conoce a un afamado zoólogo norteamericano nombrado Thomas Barbour, de la Universidad de Harvard, frecuente visitante entonces de la isla donde acopiaba informaciones y colecciones zoológicas, suscitándose a partir de aquel encuentro una estrecha relación de trabajo durante años entre ambos hombres, lo que incluyó expediciones y otras labores de campo que en ocasiones efectuaban juntos en diferentes regiones cubanas.

"En 1926, Cervera realizó un viaje de colecta por la Península de Zapata, en el lugar llamado Santo Tomás, subvencionado por Barbour. Unos meses después comenzaron a verse los resultados; Cervera le envía un pájaro carmelitoso con pinticas que resultó ser una especie endémica nueva para la ciencia, además, el género también era endémico. Barbour lo nombró Ferminia cerverai en su honor.

 

El segundo envío fue una especie endémica también: el Cabrerito de la Ciénaga, pero según Barbour el tercer tesoro de Cervera era todavía más notable: una robusta gallinuela, distinta de sus congéneres, que nominó Cyanolimnas cerverai, también en su honor . Esta ave parece a primera vista una gallinuela común, regordeta con la cola muy corta."

Es raro que en un territorio tan reducido como la Península de Zapata, donde aún radica acrecentado el poblado de Santo Tomás, se produzca el hecho de tres aves endémicas con arreglo a un mismo hábitat, sin embargo, no resulta difícil deducir tal coincidencia si partimos de que en los tres casos se trata de aves que mantienen en común determinados hábitos vitales.

Cervera y aquellos investigadores que le antecedieron, o acompañaron, penetraban a este pantanoso territorio por vía fluvial, aprovechando el ir y venir de las embarcaciones que desde el vecino litoral habanero se dedicaban al traslado desde Zapata de las producciones forestales, las pieles de cocodrilos y el pescado en salmuera.

Pablo Carvajal, carbonero nativo de Santo Tomás fue, según hemos comprobado, el principal colaborador del naturalista español durante las labores de colecta de aves e insectos en aquellos inhóspitos y a la vez bellos y silvestres parajes de la Península de Zapata, capaces de satisfacer el más apasionado y exigente buscador de los secretos que oculta la naturaleza virgen.

Una hija del cenaguero Carvajal, nos relató que cuando su padre les contaba de aquellas andanzas en su juventud, recordaba con respeto al laborioso español que con él compartía parte del modesto pago que se recibía por la colecta de los pájaros y otros animalitos.

Los habitantes de la Ciénaga de Zapata aprecian altamente a sus aves endémicas, conocen su valor, y a su manera explican la importancia que esta tienen, sin ocultar la significativa disminución que se observa en sus poblaciones si las comparamos con la época en que fueron descubiertas.

EL DESCUBRIDOR

Fermín Zanón Cervera es oriundo de Godelleta, pequeño poblado muy cercano a la ciudad española de Valencia, donde nació en 1875, por lo que se deduce que contaría con unos 20 años de edad cuando alrededor de 1895 arribó a Cuba, como miembro de la Guardia Civil Española, en ocasión de la guerra de independencia que contra esta metrópoli libraban las ya cristalizadas generaciones de patriotas insulares.

Procedente de un territorio de exhuberante naturaleza y rica tradición agrícola en el cultivo de frutales, los conocimientos adquiridos en la niñez e inicios de su juventud por este godelletano lo acompañaron a Cuba, interesándose por estas actividades desde su llegada, razón por la cual al ser licenciado en 1898, las nuevas autoridades del país le conceden permiso para permanecer en el mismo, donde alterna sus funciones vinculado a tareas del agro a partir de sus experiencias, pero especialmente dedicado además al estudio y colección de especies zoológicas, sobre todo de insectos y aves.

El prestigioso ornitólogo y autor cubano Florentino García, consideró a Cervera "como un naturalista nato, un gran taxidermista y un buen colector", a diferencia de algunos que quizás por desconocimiento , reducen su obra a la de un simple cazador, o colector, que libraba su sustento con estos menesteres.

Autodidacta, su agudo instinto de apasionado naturalista se desarrolló de tal forma que fue capaz de penetrar en los complejos fenómenos metodológicos de la clasificación zoológica, dirigiendo sus esfuerzos de manera consciente a objetivos concretos, valiéndose sobre todo de la observación como método, dispuesto a incursionar como lo hizo en los lugares más apartados en sus trabajos de campo, corriendo los conocidos riesgos e incomodidades que esto entraña.

Admira a muchos expertos el descubrimiento de Cervera de las tres aves endémicas locales de la Península de Zapata, en una región que durante la segunda mitad del pasado siglo XIX fue frecuentemente visitada por Juan Gundlach (Johannes Christopher Gundlach), de origen alemán quién fuera el que mejor estudión y conoció a las aves cubanas, explorando por más de cincuenta años casi todo el territorio nacional.

 

 

 

No resultó casual así mismo la colecta de la paloma migratoria Ectopistes migratorius, realizada por Cervera en la regió oriental de Cuba a finales del anterior siglo, desaparecida en las primeras décadas del actual en su lugar de origen: norteamérica. Especie que en épocas pasadas fue considerada como la más abundante de las columbiformes existentes entonces en el universo.

Hoy en el Museo Felipe Poey de la Universidad de La Habana se conserva taxidermiado un ejemplar de la paloma migratoria donde consta el nombre de Fermín Zanón Cervera como su colector, existiendo también un ejemplar de la Gallinuela de Santo Tomás que correspondió a la colecta original de su descubridor, demostrándose los vínculos profesionales del naturalista español con esta institución científica.

Vulnerando mediante sus propias cartas la intimidad del investigado naturalista, mostramos a continuación otros relevantes párrafos.:

"Cambridge, Mass, Diciembre 9 de 1925. Mi muy querido Don Fermín...Recibí su carta de 15 de Noviembre, y deseo hacer saber a Ud que pienso llegar a casa de La Habana como el 10 al 12 de febrero, y entonces podemos arreglar todos los gastos de sus viajes etc...Pero vaya a Santo Tomás antes de mi llegada a casa. Recuerdos.Thomas Barbour".

La última misiva en nuestro poder, dirigida a su hermano Claudio y sobrina Cármen: "Habana, Isla de Cuba, 8 de Abril de 1927...Yo como os anticipaba fuí a Santo Tomás, Península de la Ciénaga de Zapata, y aunque pasé algunas peripecias y sobre todo mucho frío la noche del día 4 del pasado o sea Marzo, me resultó muy provechosa esta excursión: pues traje de allí catorce Ferminia cerverai, cuatro de otra especie nueva también para la Ciencia, parecida a la polla de agua de ahí: aquí llamaremos Gallinuela, siete a otra especie también desconocida o sea nueva para la Ciencia, que todo el mundo científico va a quedar asombrado de mis tres descubrimientos en este país, un territorio tan reducido y que ya hacía más de 60 años que no se había encontrado nada nuevo"...

Hurgando en los documentos de la época encontramos entre otros datos de interés en la revista norteamericana AUK, volumen XLV, dibujos de Allan Brooks de las tres aves endémicas de los que ofrecemos copias al lector en este trabajo periodístico. Muy poco, o nada, detectamos en nuestra búsqueda acerca del descubridor, cuyo trabajo investigativo ha sido sido reconocido en Cuba.

Un tiempo después de los años 26 y 27 del reporte de las aves endémicass de Santo Tomás y con el mérito adicional de haber clasificado para la ciencia una treintena de nuevas especies de insectos, Fermín Zanón Cervera regresó de nuevo a su terruño acompañado de su enfermiza esposa, donde continuó realizándose como naturalista y agricultor hasta su fallecimiento en 1944.

En Godelleta durante su final estancia los lugareños le llamaban "el tio pajaritero" y su prestigio popular lo llevó a la alcaldía del poblado durante un período.

El último recuerdo que de su tío nos comunicó la señora Carmen Zanón , fue que en los días próximos a su muerte Fermín abrió las puertas a todas las aves que en cautiverio poseía en su casa.

Se recomienda el libro publicado en el presente año 2002 por Rafael Sánchez titulado Las Aves de Cuba y Fermín Zanón Cervera".Editorial Padilla de Sevilla.