EL NEGRITO
¿ Se reproduce en cautiverio ?Por : William Gómez Rodríguez.
Después de infructuosos esfuerzos en 1996, se logra que una pareja de negritos Melopyrrha nigra , Cuban Bullfinch,de cuatro años de edad, construyeran un nido en una jaula.
En esta ocasión la pareja no avanzó más en el propósito de obtener descendencia.
En 1997, después del periodo de conquista por el macho y la aceptación de la hembra, esa pareja construyó un nido sobre una plataforma situada en una jaula, que con otra, unidas por portezuelas de correderas verticales, formaban un conjunto donde la pareja podía moverse.
Los alimentos y el agua estaban ubicados en una jaula y el nido en la otra.
Este año la hembra puso un huevecillo en los depósitos de alimentos y cuando fue observado, ya había sido parcialmente engullido por los padres.
No se realizó ningún intento posterior de procreación, debido a que la temporada terminaba.
En 1998 se crearon mejores condiciones habitacionales, tanto a lo referido al incremento del espacio como a su ubicación.
De igual forma se mejoró la dieta en el número de la oferta y en el balance de la misma, teniendo en cuenta sus necesidades energéticas y proteicas, para la formación del huevo.
Estas condiciones, unidas a una atención adecuada, propició que la pareja iniciara a en los primeros días de Marzo su actividad reproductiva.
El macho comenzó de inmediato sus ofrecimientos y la hembra aceptó de buen grado las cebas nupciales.
En algunas ocasiones el macho violentaba la relación; fundamentalmente en las primeras horas de la mañana cuando el sol se proyectaba en la habitación.
Emprendía una persecución a raudo vuelo tras ella por la pajarera, y arrinconándola en el piso. ¡trataba de copularla¡
Ante la firme negativa de ella, en ocasiones tendía la cabeza hacía él y quedaba inmóvil con el pico semiabierto. Este abría las alas vibrantes y a muy pocos centímetros de sus asustados ojos, dejaba oir un energético y melodioso canto.
Finalizado el canto, se posaba en una traviesa, la ignoraba y semiengrifado iba hacia los depósitos de alimentos con desgano.
Ella permanecía aterrorizada en un rincón durante varios minutos. Posteriormente se incorporaba al movimiento cotidiano, a distancia y desconfiada.
Después de estos juegos nupciales, comenzaron la construcción del nido en una plataforma situada en un extremo de la pajarera donde podían resguardarse de la luz excesiva y el viento.
En la actividad participa la pareja de forma activa, eligiendo, seleccionando, acarreando, ubicando y acomodando el material de construcción.
Generalmente, toman hojas lanceoladas de hierbas secas que no estén
deterioradas por el tiempo, fibras de coco, yute y otras que hacen pasar de
punta a punta de su pico para constatar su textura. De no
reunir los requisitos, son
abandonadas.
Si el material es elegido, vuelan de un extremo a otro de la pajarera, llevándolo en el pico.
Se posan en una posición más alta que el nido y desde allí eligen el lugar de su ubicación.
Aún tomando las medidas anteriores, no siempre se posaban en el sitio apropiado y debían regresar al lugar inicial para comenzar los cálculos nuevamente.
En algunas ocasiones esta tarea ( determinación del lugar ) no resulta fácil pues el material quedaba delante de sus ojos y era necesario mover la cabeza de un lado a otro con el propósito de calcular la distancia precisa para emprender el justo vuelo.
La construcción del nido se realiza de adentro hacia afuera: es decir, depositan el material en el interior y con movimientos vibratorios del cuerpo y de la cabeza y el pico de abajo hacia arriba, lo empujan hacia afuera.
Si la hembra se encuentra dentro del nido y el macho aporta material, ésta se ubica en el sitio apropiado de acuerdo con la construcción y lo acomoda definitivamente.
En ocasiones, mientras la hembra busca, selecciona y acarrea material, el macho ingiere alimentos para posteriormente cebarla.
El nido ya terminado tiene forma esferoidal con una entrada circular situada en la mitad de la semiesfera superior y sus dimensiones son:
Largo: 18cm; ancho 15cm; alto 15 cm.
La hembra ha puesto un huevo. El huevo es ligeramente en forma de pera, blanco con pintas carmelitas acentuadas en la parte ancha.
Cuando la hembra está empollando, la cola y la cabeza quedan hacia arriba debido a la concavidad del nido. Si el macho se acerca, emite unos sonidos agudísimos: pí pí pí pí pí, que continúa repitiendo aún cuando éste se aleje. El sonido sólo ha podido oirse en esta ocasión.
Durante el periodo de incubación, la hembra se levanta varias veces cada día por periodos cortos, se alimenta, pero no se baña en el agua.
En cada ocasión es cebada por el macho que no la secunda en la tarea de calentar el huevo.
El negrito cambia la entrada del nido de la posición lateral a otra casi vertical. Abre el nuevo agujero con movimientos de su cuerpo y deposita material en el viejo.
También repara las partes más deterioradas con fibras de yute y en algunas ocasiones con ramas más sólidas.
Han pasado doce días de incubación. El macho se conduce nervioso y trata de mirar dentro del nido.
La hembra se levanta, como aprisa y regresa. Mira detenidamente algo en su
interior, lo toca suavemente con el pico, regurgita y alimenta al diminuto
pichón que ha nacido.